Pero antes él tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta generación. Lucas 17.25(NVI)

En la historia Judía, habían dos ejes polares: el éxodo de Egipto, y el exilio en Babilonia. El éxodo es la historia que da un giro de ser esclavos un día, hasta ser un pueblo libre el próximo. Dios libertó a su pueblo de la esclavitud de Egipto (alrededor del 1200 A.C.). Era una historia de libertad. Era una historia de un Dios mucho más grande que los dioses de Egipto. Era un tiempo de cantar, danzar, y contar historias – para las generaciones por venir.
Luego vino el exilio. Era una historia de juicio acompañada de un intenso sufrimiento. Los judíos tomaron exilio en el 587 A.C. Fue un tiempo de devastación y lamento. Fue una experiencia terrible. Obviamente, cuando Jesús llegó a escena, los judíos estaban históricamente más cerca a la experiencia del exilio que el éxodo. La caída de Jerusalén se narra en los libros de 2 de Reyes 25 y Jeremías 52. Lo que les sucedió en el exilio era repulsivo. La pérdida fue total. El canibalismo y el sacrilegio eran horrores gemelos que acechaban las calles de Jerusalén. Niños inocentes muertes. Sacerdotes asesinados a plena luz del día, desafiando a Dios para que interviniera.
Bajo cautividad, el pueblo Judío sufrió inmensamente. Poca esperanza se veía venir. Aun cuando regresaron, y con el retorno de alguna semblanza de sanidad y religión en su propio templo, sus esperanzas se desvanecieron una vez con la llegada de las legiones Romanas. Ahora vivían en su propia tierra, pero estaban tan cautivos como cuando estaban en Babilonia.
Fue en este pensar que Jesús vino. ¿Sería él quien trajera nueva vez la libertad que una vez conocieron con el éxodo de Egipto? ¿Pondría él fin a su sufrimiento – en manos de Roma y en manos de los sacerdotes del templo? ¿Qué opina usted de lo que realmente pensaron ellos cuando él llegó a Jerusalén en un pollino? ¿Cree usted que estaban listos para un Dios que vino no a terminar su sufrimiento, sino a unirse al de ellos, y acompañarlos en el mismo? ¿Qué habría pensado usted, si hubiera sido un Judío cuando Jesús vino?
Oración: Jesús, gracias por sufrir por nosotros – y con nosotros. Amén.
Preguntas:
1. ¿Qué más pudo haber hecho Jesús para encontrar su razón de venir?
2. Describa el amor de Dios por el pueblo Judío.